San Pedro es un oasis perdido en medio de la sequedad de la tierra y la piel, y a la vez es un estado que te lleva a  entrar a  una dimensión diferente.
La puerta se abre hacia la desconexión. Solo te sientas a ver pasar el tiempo, el movimiento del agua o de algún ser viviente en el mismo estado.
Entras en un especie de trance donde solo te dejas guiar por la calma que te transmite lo quieto, a veces la búsqueda  del movimiento imperceptible.
Te hipnotizan, te hipnotizas... Eres poseído por una tranquilidad que te envuelve de la que si tienes suerte no lograrás salir. Por eso hay gente que se queda allí, atrapada por años. De ese estado sentido hablan estas fotos.


San Pedro, Cabo de Gata.

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